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Precisamente es en la madera en la que el escultor unionense Galo Conesa busca actualmente y por supuesto halla su propio lenguaje, así confiado en la antigua, de la toda venerable vocación imaginera –madera por medio – de primitivas Semanas Santas de La Unión, gubias y escoplos triunfando sobre el árbol, firmada fue en su día por Roque López, Sánchez Tapia, Sánchez Araciel, José Jerique etc.

Enamorado ciertamente Galo de la historia alucinante de La Unión, su cuna, tierra de artistas ayer y hoy, el nuevo escultor unionense entre pisando fuerte en el ámbito de la actual escultura religiosa, del todo sorprendente, secuela de nuestra propia cultura murciana, valga la pluma de Carmen Conde, siempre enamorada de su tierra. “Todo Levante está en Salzillo”, pudo repetir con enamorada insistencia la gran escritora. No se engañó, como tampoco se engaña Galo Conesa ofreciéndonos ahora su espléndida obra imaginera.

Asensio Sáez,
pintor, escritor, humanista,
miembro de la Academia de Alfonso X el Sabio de Murcia



De La Unión tenía que ser Galo Conesa, nuestro más reciente escultor especializado en temática religiosa y pasional de los personajes del Evangelio. Y digo nuestro porque en asuntos relacionados con la imaginería o escultura religiosa, todos los que vivimos la Semana Santa con fervor participamos de una misma devoción: La Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo en los días de Cuaresma, vivencias compartidas por todos los que somos nazarenos.

Y de la Unión ha surgido alguno de los grandes nombres de la escultura religiosa, nombres a los que desde hace un tiempo hay que añadir el del escultor unionense Galo Conesa, testigo y ejemplo artístico de una larga tradición escultórica que tan grandes nombres ha dado esa tierra.

Antonio González Barnés
Teniente de Alcalde de Cultura y Festejos
Excmo. Ayuntamiento de Murcia



Visto el trabajo realizado en los últimos dos años, puedo decir que, Galo Conesa posee un estilo propio, una manera singular de desarrollar e interpretar el difícil arte de la escultura, manteniendo los cánones clásicos al adentrarse en el mundo de la imaginería religiosa. Tiene un extraordinario dominio del modelado, innovador en las posturas de sus imágenes, buscando nuevas formas sin salirse del clasicismo necesario que la imaginería religiosa obliga. Posee un acabado que nos transmite un efecto brillante, ágil y dinámico en cada uno de sus volúmenes al ser excesivamente metódico y detallista.

En la policromía predominan los colores cálidos, proporcionando una mayor naturalidad a la carnación, que acompañados por las sombras realzan aún más el relieve, creando gran realismo a la figura humana, sobre todo a los Cristos.

Faceta ésta donde ha logrado, en tan poco tiempo, lo que a otros escultores les lleva años: una imagen ideal de sus Cristos: cabellera abundante con largos mechones, dejando visibles sus oídos; nariz un tanto aguileña; barba corta; pronunciados un tanto los arcos de sus ojos; las curvas maxilares situadas en la vertical de la frente para que el ángulo facial tenga la máxima apertura; curvatura de la frente desarrollada de tal manera que pondera bellamente una cabeza de incomparable Majestad, y por último, una conformación atlética perfila su cuerpo, otorgando en líneas generales, un resalte agraciado a la vista del espectador.

En resumen, Galo Conesa aporta un aire fresco a la escultura mediterránea, fruto del talento artístico, su gran vocación religiosa y de la gran humanidad que atesora.

Juan Ayala Saura
Investigador del arte escultórico